Amuleto templó al primero. Era el encargado de romper el hielo en El Tiemblo, con una corrida de Mercedes Pérez-Tabernero que, en líneas generales, salía acortando terrenos. Amuleto clavaba dos rejones de castigo precisamente para intentar corregir ese comportamiento. Entonces, por la puerta de caballos aparecía Embroque. Y luego Titán. Dos caballos toreros que protagonizaron un gran tercio de banderillas pero que no pudieron evitar que la cosa se pusiera fría. Sin suerte al matar. Un toro muy complicado de poner en suerte. Fue la causa un silencio en este primero.
Pero el triunfo vino en el segundo. Una faena completa, desde salida hasta suerte suprema, donde la pureza se hizo protagonista. Amuleto recibía de nuevo. Y, esta vez, fueron Capricho y Ojeda los elegidos para el segundo tercio. De banderillas… y de toreo a caballo. No se si sabrán explicar con palabras esos momentos en que Ojeda pisa la arena… Un rejón en todo lo alto sobre Óleo y el toro sin puntilla terminaron de hacer rotunda una faena que, desde el principio, ya se iba perfilando en ese camino.