Artista recibía de salida al primero de la tarde en Sabiote. Un toro de Victor y Marín, igual que su hermano lidiado en cuarto lugar. Clavaba Dos rejones de castigo. Una plaza muy pequeña de ruedo en el que el astado medía en cada momento al caballo.
Capote rompía el hielo en el tercio de banderillas. Pegado a tablas. El toro no dejó que fuera en otro sitio. Y ahí tuvo que ser. Capricho seguía la lidia arrancando las embestidas, una a una a un toro que daba poco. Óleo clavaba Dos banderillas cortas y clavaba un rejón de muerte que, aunque no se enterraba entero, dejaba al animal sin puntilla. Arrancaba los pañuelos en el tendido y conseguía cortar una oreja.
Era sobre Alcotán con quien recibía al cuarto. Un toro descoordinado de salida.
Entonces Trópico, ante otro animal parado, tuvo que sacárselo todo lance a lance. Ojeda cerraba las banderillas largas. Encarado a la testuz del toro. Protagonizando una auténtica clase magistral de toreo a caballo. De ese toreo clásico y puro que está en peligro de extinción. Óleo en el ruedo… y un rejonazo en todo lo alto para terminar la faena. Aunque quedo en ovación… Con petición mayoritaria. Más incluso si cabe que la primera, el presidente negaba la oreja. Tras una faena de mucho esfuerzo y valor en que absolutamente todo llegó por parte de jinete y caballo. Toreando sin toro.