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Tarancón disfruta de su gran torero a caballo

    A las cinco y media de una tarde de sol y moscas, los tendidos de la plaza de toros de Tarancón estaban abarrotados para ver a su torero, Sergio Galán. Desde que hizo el paseíllo con Ciclón la ovación y el calor taranconero arropaban a Sergio, que deseaba que llegara esta fecha en el calendario en la que puede torear para los suyos.

    Recibió a su primero con Uranio. El toro salió con fuerza y distraído pero Sergio logró templar su embestida a la primera. Le toreó con pureza, estando muy por encima de su enemigo desde el primer mometno. Clavó un rejón de castigo con la bandera de Tarancón que le regaló el Ayuntamiento el día de la presentación de los carteles. Vidrié realizó un gran toreo con pasadas por los adentros y llevándoselo muy ligado a la grupa, después se metió en los terrenos del toro llegando al pitón contrario, realizando algo parecido a un quiebro, y que muchos lo dieron por tal. Bonito toreo el de Sergio con Vidrié llevándose al toro a dos pistas. En el centro del ruedo todos estaban preparados para la segunda banderilla mientras sonaba un pasodoble. Emocionante esta actuación. Ya tenía poca fuerza el toro cuando salió Ojeda, pero aguantó las dos banderillas del caballo que estuvo muy valiente y con mucha raza, intentando morder al toro con rabia, pero siempre controlando sus impulsos gracias a Sergio. Con Fado clavó el rejoneador dos rosas y un buen rejón. El presidente le premió con las dos orejas.

    El segundo centró su atención en Sergio, que desde el principio le templó muy bien en los medios. Volvió a ondear la bandera de Tarancón. El sol caí a las siete de la tarde sobre la plaza. Hacía que el bonito Apolo brillase y pareciese dorado. Tras torear a dos pistas llegó el momento de las banderillas. Después del embroque y la perfecta ejecución, caballo y rejoneador bailaban al compás del pasodoble torero de Nerva. Cuatro soberbias banderillas desataron las palmas del público taranconero, que se convertían en una gran ovación después del tercio. Sergio Galán bailaba con Apolo aunque su compañero de baile, el toro, andaba ya un poco parado y sin muchas ganas de baile. Con Fado clavó tres rosas pero el toro ya estaba sin fuerzas. Se tumbó en el suelo sin que los auxiliadores pudieran hacer nada y Sergio, con las cortas en las manos, esperando para dar todo al público de su ciudad. Consiguió el astado levantarse y Sergio pudo poner el par de cortas a dos manos fuertemente aplaudido. Tras el rejón Galán paseó una oreja.

Reseña: Con lleno en los tendidos se ha lidiado una corrida de San Pelayo. Sergio Galán dos orejas y oreja. Completaban el cartel Antonio Domecq y Noelia Mota.

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