Publicado el 14 de ene. de 2015

Si hay dos palabras que definen el toreo de Sergio Galán, esas son las de verdad, por una lado, y clasicismo por otro. El rejoneador ha cumplido, por quinta vez en su carrera, el sueño de cualquier torero a caballo: cruzar el umbral de Madrid a hombros. Lo ha hecho a lomos de una temporada en la que aquellas tres orejas marcarían el cénit de ésta, unidas a las actuaciones de Pamplona y Albacete.