OTRA VEZ MADRID

Un año más la plaza de Las Ventas ha visto salir a Sergio Galán a hombros por la Puerta Grande. Y es que el conquense se ha convertido en uno de los toreros a caballo más laureados en esta plaza en los últimos años, mérito que se ha labrado gracias a la clase que se desprende de su equitación, a las lidias serias, acompasadas y elegantes que realiza y a que cuenta con una cuadra muy completa.

 

Sergio Galán es, dentro del escalafón de rejoneadores, uno de los que cuenta con una de las más exitosas trayectorias en la principal plaza del mundo. No en vano siembre está anunciado  en sus carteles y, en 2017, llegó a trenzar el paseíllo hasta en tres ocasiones, volviendo a conquistar una puerta grande.

“Puede que sea Madrid la plaza en la que me siento más respetado y comprendido por los aficionados –explica el jinete-, creo que mi concepto, lejos de lo accesorio y más centrado en el toro y su lidia, cala con fuerza y me lo han sabido recompensar. De hecho, mis temporadas siempre se han basado en lo que ha sucedido en el ruedo”.

-Terminaste el año con 22 festejos, pero viendo los datos, la mayoría de estos han sido en plazas importantes.

-Es cierto, en cuanto a número de festejos ha sido bastante similar a las anteriores, pero es verdad que las plazas le han dado categoría a la temporada. También es gracias a Madrid, porque esa Puerta Grande durante la feria de San Isidro puso en la mesa un argumento de peso que mi apoderado supo rentabilizar. ¿Se pudo torear más? Creo que sí, es verdad, pero siempre he preferido poner por delante la calidad ante la cantidad y, en ese sentido, tengo que estar agradecido, porque tanto en las plazas como en los carteles que estuve anunciado siempre hubo categoría en el tarto.

-¿Qué tuvo de diferente esta Puerta Grande a las que has obtenido en años anteriores?

-Ésta la he saboreado más porque pude torear como me gusta. En los últimos años casi siempre triunfé sobreponiéndome a las dificultades, echándole raza y cambiando la moneda con base en el oficia y la capacidad, pero en esta oportunidad conté con un gran toro de Fermín Bohórquez, que tuvo bravura, calidad, ritmo y nobleza suficientes para que pudiera centrarme en torear mejor, más cerca, más despacio y menos en salvar problemas.

Con ese toro “Ojeda” firmó una de las mejores actuaciones que le he visto, sentí que estaba contagiado por la calidad del toro y se vino arriba con una expresión y una torería tremendas. Además, el rejón de muerte funcionó bien y fue una faena redonda.

-Volviste en la Feria de Otoño, esta vez sin salida a hombros, pero también dejando las mejores sensaciones de la tarde.

-Así lo sentí, la pena es que, esta vez, el rejón no entró. Corté una oreja, pero así es esto, unas veces cortas las orejas y no quedas tan satisfecho por lo que hiciste, mientras que otras, a lo mejor sin toreos, te dejan lleno.

Ese mano a mano con Leonardo Hernández tuvo mucha importancia para mí, porque creo que el aficionado me pudo ver muy redondo, con una cuadra amplia, con tres toros muy distintos que pidieron lidias diferentes, uno más bravo al que había que poderle, otro más exigente al que había que tragarle mucho, y con el que “Embroque” estuvo aun nivel altísimo, y otro extraordinario, al que le corté una oreja, y si se echa antes seguro le corto las dos. A todos ellos los lidié con mucho compromiso, muy centrado, con un “Ojeda” otra vez enorme. Para mí, con el lunar evidente del rejón de muerte, pues, aunque no pinché si fue de lento efecto, fue la tarde más completa del año.

-Has cortado orejas también en Sevilla, Málaga, Valencia, Albacete…

-Y Salamanca. Creo que ha sido una temporada de crecimiento, sin lugar a dudas, aunque creo que numéricamente pudo tener menos repercusión. Quizás, me pudo pesar un poco el abrir plaza muchas veces, por lo que creo que hubo varias buenas faenas que se quedaron sin premio por haber sido realizadas al primer toro de la tarde. Aun así, me queda la sensación de haber hecho cosas importantes, que esta vez pude rejonear como a mí me gusta con más frecuencia que en otras oportunidades. En Albacete, por ejemplo, a ese primer toro de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez, que fue un gran toro, extraordinario, le hice diabluras en una faena en la que me recreé y el público entró con fuerza, hasta pedir la segunda oreja, pero el palco no la concedió. Algo así sucedió en otras plazas, por eso me queda la sensación de que, esta temporada, las faenas han sido, en conjunto, más sólidas. Realmente eso es lo que busco, seguir fiel a mi estilo, buscar el fondo en equilibrio con las formas, pero sin caer nunca en el efectismo, porque siento que es engañar al público, subestimarlo.

-Hace unas líneas me hablabas de “Ojeda” y “Embroque”. ¿Cómo evalúas a tu cuadra?

-Estoy muy contento con su rendimiento, tanto de los veteranos, como de los más nuevos, “Ojeda” ha tenido años más irregulares, pero en 2017 ha estado a un nivel altísimo durante toda la temporada y ha sido superlativo con ese toro de Albacete, también en Aranda de Duero y la tarde de las puertas grandes de Madrid y Salamanca, donde estuvo sensacional. Y entre los nuevos, “Embroque” ha sido el que ha llegado pisando más fuerte. Es hijo de “Vidrié,” cruzado, tiente las tres sangres, y es un caballo que hace el toreo muy puro, siempre hace las suertes muy redondo, pone los pechos por delante y, además, es muy lidiador, se viene arriba con las dificultades.

También está “Bambino”, hijo de “Capea”, que además de entrar muy de frente también hace un balanceo muy vistoso; y luego hay otro caballo que quiero debutar muy pronto hijo también de “Vidrié”, se llama “Capote” y lo pondré al comienzo de salida para que se adapta al toro, pero su expresión definitivamente es para banderillas.

-Ahora, con Daniela en casa, tendrás que salir más motivado. Es, por decirlo así, un nuevo aliciente.

-Por supuesto, esta pasada navidad me ha dejado una hija preciosa, que estoy disfrutando mucho, que me enseña cosas nuevas y que, cómo no, hace que tenga otra alegría, otro motivo para hacer que cada día y cada tarde cuente, para que luego ella está orgullosa. Por eso también el año ha sido muy bonito. No pensé, sinceramente, que me fuera a influir tan positivamente como lo ha hecho. Pensé que llevaría las cosas con normalidad, pero de verdad que hay algo dentro que te empuja a ver las cosas de otro modo, con más esperanza.

 

Entrevista: David Jaramillo

Fotos: Joaquín Arjona, Carlos Núñez y Toromedia

Revista: 6 Toros6