Ledesma. Uno de esos pueblos a los que la Fiesta debe dar las gracias. Menos de 2.000 habitantes y su acogedora “placita” te abraza y te envuelve. Un pueblecito que apuesta, y acierta. Así como acertó Sergio Galán, que por segundo día consecutivo salía de una plaza de toros sin pisar el albero con sus propia botas.

Artista recibía al primer toro de la tarde, de la ganadería de El Capea, al que templaba con un rejón de castigo. Banderillas…y ya podéis haceros una idea del protagonista (o los protagonistas) que vienen ahora. Ojeda, a dos pistas, hacía el recorrido que minutos más tarde haría su jinete con una oreja en la mano, y más tarde con otras dos. Una vuelta al ruedo con los pitones de “Lagartijo” al punto de caricias. El tercio de banderillas lo cerraba Titán. Con sus piruetas, como no. Tan toreras como artísticas, tras poner dos banderillas. El rejón de muerte partía de la sangre luso-árabe de Óleo. Sergio Galán puso tres banderillas cortas y estuvo verdaderamente acertado con el rejón, lo que le aprobó el pasaporte hacia el primer trofeo de la tarde.

El Segundo, “Veleto” de nombre, era recibido por Capote, sobre el cual Galán pudo acomodar la embestida, ayudado de un rejón de castigo. Inauguraba también el cambio de tercio colocando dos banderillas antes de pasar el testigo a Embroque, que colocó otros dos muy buenos palos al astado. Bambino y Apolo cerraron el tercio. Piafé y banderillas a dos manos. Toda una declaración de intenciones que terminaba de confirmar Óleo. Dos banderillas y un rejonazo final redondearon una faena pasada por agua en la que el toro se fue sin orejas.