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Importantes faenas y alto nivel de toreo a caballo en Navalcarnero

    Complicado se lo han puesto hoy los novillos a Sergio Galán. La corrida de Manuel Ángel Millares ha salido mansa y muy justa de fuerzas, tanto ha sido así, que el segundo toro de Sergio cayó al suelo antes de que el rejoneador pudiera clavar el rejón. Por todo esto y por la frialdad del público, el número de trofeos no ha sido elevado, sin embargo la rotundidad de las faenas y el altísimo nivel de Sergio Galán y de su cuadra han quedado patentes por encima de todas las cosas.

    Charro paró al primero, que salió muy suelto, derrotando en los burladeros. Cuando Sergio se hizo con él, colocó dos rejones de castigo, el primero de ellos en los medios y el segundo, clavado en muy buen sitio. El toro comenzó a pararse ya en banderillas y Capea ejecutó unos perfectos embroques para clavar los palos, buscando los terrenos adecuados. Ciclón salió con fuera y energía y se ganó al público con su estilo y clase en las ejecuciones. Su paso español, que tanto gusta, sirvió para adornarse después de colocar dos soberbias banderillas. Tras ellas, dos cortas en su sitio y un rejón. Cortó Sergio Galán una oreja aunque el público le pidió con fuerza la segunda.

    Salió el segundo. Habanera le paró increíblemente bien en los medios, toreando por ambos pitones antes de clavarle los dos rejones de castigo. Ojeda realizó pasadas por los adentros, dirigiéndose muy de frente al toro, antes de realizar las suertes, doblándose con el toro y clavando al pitón contrario. Apolo salió realizando un bonito passage al compás del pasodoble que sonaba. Arriesgó llamando al parado novillo con la grupa y bailó en el centro del ruedo mientras esperaba la embestida del toro al que Sergio clavó dos banderillas. Terminó la faena con Fado, habitual ya en este tercio. Dos rosas y un par de cortas a dos manos pusieron punto y final a la faena, ya que el toro, que demostró una enorme falta de fuerzas, cayó al suelo antes de que Sergio pudiera finalizar la faena con el rejón. El manso tuvo que ser apuntillado pero la gente pidió la oreja como premio a un trabajo redondo y rotundo. Desde el tercio, Sergio Galán recibió la fuerte ovación que le brindó el público.

Reseña: Con casi tres cuartos de entrada se ha lidiado una novillada de Manuel Ángel Millares mansa, descastada y muy justa de fuerzas. Sergio Galán, oreja con petición de la segunda y ovación con saludos. Completaban el cartel Antonio Domecq y Antonio D’Almeida.

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