La temporada de Sergio Galán no ha podido comenzar de mejor manera. Si hace unos días abría la puerta grande de la plaza de Illescas en el pistoletazo de salida de su año taurino, esta semana hacía lo propio en Valencia, en el día grande de la Feria de Fallas. El rejoneador de Tarancón cortó un total de tres orejas y así sumó su segunda puerta grande de dos posibles. “Después de unos años de ausencia, acudía a Valencia responsabilizado e ilusionado sabiendo que es plaza de primera y que como tal había que triunfar”, comenta.

Sus dos faenas brillaron con luz propia y además fueron refrenadas con el rejón. Ahí radica la diferencia con respecto al año pasado, cuando éste le cerró varias puertas grandes. “Mi toreo sigue siendo igual de maduro y consistente que el año pasado, pero ahora el rejón está entrando y eso es lo que me hace cortar las orejas, que es a lo que más trascendencia se le da hoy en día”. Con todo, el jinete ya prepara la actuación en otra plaza de primera: Sevilla. Aunque antes está anunciado en dos festivales en Almería y Talavera de la Reina.

ACTUACIÓN EN VALENCIA. Sergio Galán regresaba a Valencia con la intención de poner toda la carne en el asador, y es que se fue a portagayola con Amuleto para recibir a su primer oponente. Levantó los aplausos a lomos de Ojeda al colocar dos largas de forma notable. Acercó terrenos con Titán para clavar otras dos y con el precioso perla Apolo colocó un para dos manos que terminó de redondear su labor. Remató trasteo con Óleo, con el que puso cortas y se adornó haciendo el teléfono. Rejón de muerte fulminante y oreja.

Ante su segundo, un toro al que le faltó algo de chispa, volvió a dar un recital de toreo a caballo. El momento álgido de la faena fue en banderillas, cuando Galán apostó por la juventud de Embroque, encelando al toro para clavar a pitón contrario, así como por la veteranía de Apolo, con el que clavó otro espectacular par a dos manos. El de Tarancón estuvo siempre por encima, supo mantener la intensidad de la faena y desorejó a su oponente tras un gran rejonazo.

 

Escrito por: Leo Cortijo

La Tribuna de Cuenca