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"Galán, hermoso toreo" Crónica de El Adelanto de Salamanca de la Feria de Zamora

JAVIER HERNÁNDEZ –  Zamora

    Acompasado, templado, suave, elegante y emotivo fue el toreo de Sergio Galán. Marcó diferencias, sobre todo en el toreo fundamental. Galán supo aprovechar la noble condición de los astados murubeños de la familia Majeroni, porque al temple de las embestidas les dio sutilezas, casi caricias con los pechos y las grupas de sus caballos. Por eso y porque, medianamente, acertó con los aceros definitivos, salió en volandas del personal y en boca de toda la concurrencia.

    Muerto el tercer Murube, la señora permanentada de atrás le explicaba al marido: "es que este va más despacio y no pega botes, como el primero". Y es que Galán marcó diferencias también en la monta. Sobre todo con José Miguel Callejón, flamante triunfador de Fallas en Valencia. Mientras Galán parecía ir pegado a la silla de montar, Callejón era un simulacro del toro mecánico. Siempre están mal vistas las comparaciones, pero hay un abismo entre la tauromaquia de Galán y del ayer fallón Andy con la de Callejón. Es como si jugaran los de Primera contra un Segunda División B, el día y la noche, un precioso color primaveral y un gris oscuro funerario. Diferencias casi impensables en el toreo a pie, pero que se ven a diario en el rejoneo, porque en esta disciplina casi todo vale y todos torean con todos. Los buenos con los malos, los consagrados con los que empiezan… Un despiporre, vamos.

    Galán, dicho queda, gustó por sus clásicas formas, su empaque y su gusto. Con el poderoso Capea consintió al tercero hasta llevarlo pegado al estribo. Y emocionó con el par a dos manos sobre Apolo. Pinchó, si no hubiese cortado dos. Con el sexto brilló sobre la pureza de Vidrié. Y así, con esas armas, triunfó y los zamoranos salieron hablando de él y su elegancia.

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