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Entrevista – Sergio Galán “Es duro ver que has estado bien y ver que lo de la plaza es lo que menos vale”

Hoy hablamos con el máximo exponente del rejoneo más ortodoxo. Un rejoneador hecho a sí mismo de la mano de su abuelo y que fue, con la conciencia y verdad por delante, labrándose un puesto en la cima del arte a caballo. Con él, con la misma pureza con la torea, repasamos su carrera haciendo una radiografía dura y real sobre un arte que no siempre se ha valorado como se debe. Hablamos con Sergio Galán.

 

Hablemos de sus inicios

La afición empieza por mi abuelo. No tengo antecedentes taurinos, él era aficionado al caballo y me llevaba a los toros. Desde que tengo uso de razón he estado vinculado al caballo, jugando, montando. Era un sueño inalcanzable, era consciente de no tener nadie para que me metiera ni para que me enseñara, pero mantenía mi ilusión. Con 13 años debuté en un pueblo, el alcalde del pueblo era amigo de mis padres. Hicieron una plaza de remolques y me soltaron un novillo. No tenía la edad, tuve que esperar a los 16, me saqué el carnet, para convencer a mis padres. Rafael García, una persona como de la familia, fue mi primer apoderado y me ayudó a convencer a mis padres.

Hablamos de un hombre clave.

Era prácticamente de la familia. Tenía una baja permanente por una discapacidad en el brazo. Él era el que me seguía y el que ayudó a que mis padres se convencieran, ellos querían que estudiara. Mi padre me dejó a su cargo, le dejó a él encargado para que me acompañara. En 1997 toreé unas diez o doce al acabar el curso y en 1998, tras haber estado entrenando durante todo el invierno, toreé mucho. Él agarró la agenda Picamills y se lió a llamar uno a uno a todos los empresarios, nadie nos conocía, pidiendo oportunidades. Nos fueron dando tardes según nos fuimos ganando contratos cada tarde. Ese año toreé 42 corridas, no fue mal.

Me decía que no tenía a nadie para que le formara a los caballos, ¿cómo adquiere esa formación?

Ha sido innato. He estado rodeado de jinetes siempre y he estado montando porque mi abuelo era tratante. Me preocupaba de ir a casa de jinetes, trabajando mucho y equivocándome. He sido muy autocrítico aunque contaba con muchas carencias, evidentemente. Viendo vídeos, estando con profesionales, me fui a Portugal a casa de jinetes para empaparme y aprender.

Un rejoneador de Cuenca.

Desde que tengo uso de razón he estado rodeado de caballos y con mi abuelo. Es lo que te inculcan y es lo que te gusta. Es algo que siempre he tenido muy claro pero sabiendo que era difícil. Ser constante al final me ha ido guiando. Fui triunfando, al segundo año toreé 48, el tercero 54. Nos teníamos que ganar todo en la plaza. La manera de sumar era gustando al empresario que te ponía.

El maestro Vidrié tuvo que enfrentarse a un cierto rechazo debido a no ser del sur, ¿a usted le pasó?

En mi época había evolucionado eso pero antes era más difícil porque tenían copado todo el mercado entre tres o cuatro. Gracias al maestro Vidrié, a Pablo Hermoso… se fueron rompiendo fronteras y se veía con más normalidad. Aún así, debo decir que me ha costado entrar en el sur aunque, como este año, he estado anunciado en Sevilla.

¿Cómo avanzar con una yeguada pequeña?

Lo que teníamos era los tratos de mi abuelo. Eran caballos de 1000 euros, algunos más, otros menos. Caballos desertores. Tenían mucho problemas, tiraban a la gente. Cisneros, fue muy importante, mi abuelo lo compró barato, no había manera de subirse porque te tiraba. A base de porrazos toreé con él y fue importante. Mi abuelo no tenía esa economía y no me lo iba a dar porque era un crío y no querían que toreara, me ponían trabas.

Su abuelo.

Fue fundamental. Ha sido el culpable, la persona más importante de mi profesión y más cosas. Siempre estaba con él, ha sido una persona esencial.

Madrid le cambia la carrera

La primera Puerta Grande de Madrid me cambió todo, me dio un empujón muy grande. Ahora valen menos. En aquella época supuso un cambio a mi temporada y a mi carrera.

Pese a eso la relación con Madrid no siempre fue fácil

No era porque no me ponían, lo que pasaba es que lo que se negociaba no aparecía.  Por desgracia el mundo del rejoneo ha estado descalificado. Los triunfos me sirvieron para contratos pero contaban conmigo el último, me ponían en la corrida que ellos querían.

Yo era desconocedor de todo y mis apoderados tenia me decían que tenía que sembrar y tragar hasta que entendí que  tenía méritos -tres puertas grandes- para ir con más garantías y en mejor cartel. Cuando uno se plantea así las cosas hay cosas que no interesan, esto no cae bien y hay tensiones. Ese año se negoció una cosa y aparecieron otras.

Cambié de apoderado, me llevaba Martín Arranz, y habíamos negociado ir a la de Tassara en San Isidro pese a que la idea inicial era otra. Después de mes y medio de negociaciones se quedó así y luego tuvimos la sorpresa que el día antes de la presentación de los carteles vimos en Internet que íbamos en Cobaleda, que era la de menos garantías. Teníamos o eso o no ir, dijimos que no era lo hablado y no fui. Fui a la presentación y lo expusimos. Todo el mundo me llamó, haría lo que hice por mi forma de ser. Hay que tener dignidad de recoger lo que has sembrado, tienes el derecho a intentar escalar en la profesión. ¿No tenía méritos suficientes con tres puertas grandes?

No concebía ir a Madrid de cualquier manera. Con el enfrentamiento con la empresa de Madrid -también llevaba Albacete, Salamanca, Valladolid- me decían que me había retirado. No me importaba ya que tenía tres puertas grandes y si tenía que ser así, pues nada. Luego me pusieron en las demás plazas, no fue fácil. Son decisiones que tienes que tomar que la gente de tu alrededor no entiende, no es fácil enfrentarte a una empresa de esa fuerza. Tuvo su recompensa para ir escalando en mi profesión y en la aspiración de mejorar buscando una corrida de garantías.

A usted le ha tocado recibir los golpes para tratar de defender el sitio del rejoneo.

Siempre he sido muy independiente en temas de apoderado y eso provoca lo que me ha pasado, el maltrato. No tienes la fuerza de cambiar corridas, no tienes fuerza para torear más, no tienes fuerza detrás. Es una decisión que he tenido clara. No ha sido fácil, a lo mejor me he equivocado, no sé. No sé como hubiera ido con una empresa fuerte, que pude, no lo sé, se quedará así la duda pero me siento orgulloso. Eso te hace estar tranquilo y orgulloso, nadie me ha regalado nada, todo ha sido a base de mi esfuerzo.

Con un toreo como el suyo, tan puro, siempre me ha llamado la atención por qué usted no ha ido casi al país vecino.

He ido 2-3 veces a Portugal. Fui un poco engañado la primera vez, fue en 1998 y llevaba toreadas tres o cuatro corridas y de golpe y porrazo fui allí, con toros medio toreados, un desastre. Fui otra vez que se dio mejor, triunfé pero !pasamos un rato!, con toros toreados, de 6 años, no estaba cuidado y tuvimos mal recuerdo. Fui otra vez que no se dio mal pero lo que me han ofrecido es ir en corridas malas. En Campo Pequeno estuvimos a punto de ir pero la corrida que me ofrecieron no era de garantías. Estoy poco visto allí y cuando vaya quiero que sea un festejo cuidado, no ir de cualquier manera. Lo que me han ofrecido no me ha gustado. Lo tengo guardado, me gustaría ir porque mi toreo puede gustar. Los empresarios hasta que se echan para adelante, no es fácil. Hay intereses de toreros de allí también.

Perjudicado no salir de la pureza y dar caballazos

Es menos llamativo, no todos lo saben ver, tiene más matices. Es complicado porque hay otro tipo de toreo más espectacular, de menos riesgo. pero más orejero. El no salir de un concepto no es fácil, hay muy pocos toreros que no pongan banderillas al violín. Algunos se llaman clásicos y ponen pares al violín, yo no los he puesto en mi vida. No quito mérito pero soy fiel al concepto, hay recursos efectistas que son más fáciles, eso es más fácil que avanzar en matices. Ser menos orejero, eso me hace distinto y fiel a un concepto, eso no es fácil.

¿Cómo no perder la paciencia al ver que los pocos carteles de rejones que se dan en plazas de primera y segunda están copados siempre por los mismos?

Hay rachas. Hace 3-4 años lo pasaba peor. La madurez te hace tener más paciencia, no tomártelo tan a pecho, saber que es así. Se pasa muy mal cuando triunfas y no vuelves. En Alicante corté 3 orejas, cambiaron la empresa y no he vuelto a ir. En León 4 orejas y no he vuelto, Nimes 3, Arles 2 y no he vuelto. Eso es más duro que lo otro. También es verdad que estás con la conciencia tranquila y sabiendo que eso no es porque no has pegado un petardo. Es duro ver que has estado bien y ver que lo de la plaza es lo que menos vale. Me lo tomo de otra manera, indagas y no gastas tanta energía y buscas mejorar, seguir trabajando en tu concepto, dar más motivos para que te pongan quizás.

Usted y Apolo, inseparables.

(Pausa y suspiro de cariño). Es un caballo muy especial que me aporta seguridad. El día que no va en el camión tienes una “cosita” porque es un caballo que te da mucha tranquilidad, se acopla tanto al bueno como al malo.

Otro caballo esencial era Capea, ¿cómo superar la perdida de un caballo así?

Tuve dos o tres perdidas malas como Capea y Vidrié muy seguidas, no fue fácil el hecho de sustituir. Ahora tengo nuevos caballos que son dos hijos de Vidrié y Capea, pero es muy lento, tienes que tirar de los demás. Debes tirar de Ojeda, Apolo, son ellos los que han tirado del carro pero no es fácil. Nosotros dependemos de los caballos. Uno puede ser brillante pero como no tengas las herramientas para expresarte te limitas, tienes que sacar el máximo rendimiento a lo que tienes, adaptarte a las circunstancias.

Decía el maestro Vidrié que el rejoneador debe ser muy buen psicólogo

Para los caballos sobre todo. Los caballos van por convencimiento, no por obligación ya que son toreros. Deben tener armonía, disfrutar, deben expresarse. Debes conocer qué toro les va bien, cuál les va mal, jugar con su entrenamiento y saber elegir.

¿Cree que se debería dar más emoción al rejoneo a través de lidias de otros encastes, toros en puntas…?

Con el toro en puntas no estoy de acuerdo. Tendrías que tener más precaución porque al rozar el toro le mete el pitón. O tomas más precauciones -el rejoneo y no sería tan ajustado_ o puede que aquello, en vez de agradable, un arte, se convirtiera en una carnicería viendo tripas.

Sobre los encastes, yo he toreado todos. La cuestión es que en la variedad está el gusto, no siempre se torea lo mismo. Hay uno predominante -Murube- que es el que nos gusta y da más garantías. Hay toros de Murube de pasar un mal rato y brutos, peores que de otros encastes. El toro bueno de Murube, eso sí, tiene un galope y un ritmo que no tienen los demás.

¿Sería necesario un cambio en la mentalidad del público para entender otras lidias que supondrían ese tipo de toros?

Claro, eso necesitaría un público más entendido que valore ese tipo de embestidas, esas lidias a esos toros. Eso ahora mismo, por desgracia, -aunque el rejoneo está mejor que nunca- falta mucho que aprender. Hay desconocimiento de profesionales taurinos, hay falta de interés por aprender.

Estuvieron aquí hace poco los alumnos de un curso de periodismo taurino al que el 90 por ciento no le gustaban los rejones. Menos mal que viendo el entrenamiento se fueron encantados, con otra mentalidad al ver que en el rejoneo hay técnica, dominio. Esto es toreo pero la verdad es que hay desconocimiento y eso genera rechazo.

Para terminar, ¿cómo se presenta este año?

Es un interrogante. Se irá viendo a lo largo de la temporada. Todos los años me ha costado ir sembrando. Me hubiera gustado tener una temporada con treinta corridas seguras pero no, te lo tienes que ganar. Tengo Sevilla, Madrid y más cosas. Las cosas no son fáciles, se han reducido los festejos. El monopolio de las dos empresas que copan todo el toreo hace que esto no sea fácil pero defenderemos nuestro puesto.

 

Entrevista Realizada por Jaime López de Patrimoniotaurino.com

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