GALÁN EN LA PLAZA: “Me considero un privilegiado”

 

La temporada siguiente cumplirá dos décadas en la profesión y, a pesar de lo mucho conseguido, el objetivo de Sergio Galán se basa en seguir creciendo. Y en seguir aportando algo nuevo cada año. Evolución. Un punto más. En técnica, en interpretación del toreo, en cuadra. En detalles que marcan la diferencia y consiguen posicionarle en uno de los toreros a caballo imprescindibles de cada temporada.

-Acabada la temporada, es momento de analizar lo sucedido.

-Sí, uno ahora piensa en las sensaciones, que además son buenas. He acabado el año con buen sabor de boca. Hay veces que, por circunstancias, no salen las cosas como uno quiere; pero en este caso, sí. He finalizado la temporada muy tranquilo y muy a gusto.

-Con un sitio en muchas de las principales ferias.

-Por eso me considero un privilegiado. Por estar donde estoy, en las ferias que he toreado… Es un trabajo de muchos años y mucho tiempo, pero me considero afortunado. De ahí que quiera seguir creciendo y mantenerme porque los huecos son muy poquitos y el nivel es alto.

-Este año Madrid ha vuelto a ser uno de los ejes.

-Llevo dos años toreando dos tardes en Madrid y sigo luchando por seguir subiendo escalones en mi carrera. El estar dos tardes te da moral también para ir a Las Ventas y saber que lo logrado tiene recompensa.

-Siempre y cuando dé cada año un paso más.

-Evidentemente. Cuando más te ven toreando más difícil es sorprender, pero cada año tienes que notar una madurez en tu toreo. Además es algo que, por mí mismo, lo necesito. Me motiva y como soy un poquito inconformista, siempre pretendo aportar algo nuevo.

-Otra tarde especial este año fue Sevilla, donde hizo el paseíllo tras seis años de ausencia.

-Sí, fue una de las tardes que me hacía muchísima ilusión por el tiempo que llevaba sin estar anunciado. En primer lugar salió un toro muy noble pero que se paró y no trasmitió mucho; pero luego le corté la oreja a mi segundo y la sensación fue muy buena. Pude demostrar el toreo que llevo dentro y fue una tarde bonita. No abrí la Puerta del Príncipe pero para mí fue importante. Las veces que había toreado en Sevilla no me había embestido un toro y por eso tampoco me habían visto.

-Los caballos veteranos son la base pero, ¿está satisfecho con los nuevos?

-Sí. Este año he sacado tres nuevos, que se suman a Capricho y Descarado de la temporada anterior, que son: Embroque que ha toreado poquito, tres o cuatro corridas, pero apunta maneras y se le va a ver más la temporada que viene. Luego ha salido Palmero, para el último tercio y también Bambino, que tiene poco rodaje y cuando va a estar bien va a ser la temporada que viene.

-Su objetivo es seguir creciendo pero, ¿hacia dónde mira?

-Uno tiene su forma de interpretar el toreo pero técnicamente quieres mejorar, que las faenas sean más redondas, dentro de mi concepto. Luego también conseguir la cuadra que uno sueña. He perdido caballos importantes como Vidrié o Capea y los voy supliendo con hijos suyos pero lleva su tiempo. Sin embargo, son caballos con mucho nivel que hacen que esté cerca del concepto que quiero transmitir y perfeccionar. Indagar en eso es lo que me importa.

– ¿Cómo se presenta el invierno?

-Con mucho trabajo. Para mí es lo más duro porque preparas todo el año. Es la época en la que estudias y el verano, cuando te examinas y demuestras todo lo que has aprendido. También es muy ilusionante porque tienes potros nuevos, caballos que te motivan. Aunque luego, los que crees que van a ser buenos igual no lo son y al revés. Pero es bonita esa incertidumbre.

-¿Sabe ya cuál podría ser la nómina de caballos para 2017?

-Los que han debutado este año van a repetir, van a estar más cuajados. Para ellos este año era algo nuevo y ya para el que viene estarán todos los días toreando. Y de los nuevos, no sé decirle hora mismo un nombre porque todavía queda mucho tiempo, hay que probarlos y cambian mucho.

-Pero sí tiene claro que cada temporada salen nuevos.

-Sí, intento que sea todos los años. Una temporada puedes sacar más y, otras, menos. Pero que siempre debute alguno porque creo que es importante para el aficionado.

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SERGIO EN LA CALLE: “Me gusta torear a pie pero no me veo haciéndolo en público”

Finalizado el curso, a Sergio Galán le gusta estar tranquilo, en su finca, dedicado al campo y modificando rutinas que la temporada obliga a cumplir. Allí, a base de insistencia, porque no le gusta hacerlo, conseguimos que se defina como introvertido. Y así es. No se esconde ante ninguna cuestión pero tampoco lo cuenta todo de golpe.
Poco a poco. Con amabilidad, educación y paciencia. Y sinceridad. Un caballero.

-Acabada la temporada, ¿suele viajar para desconectar?

-Sí. Ahora cuando pueda cogeré una semana o diez días para cambiar de aires. De momento, estoy en la finca cuidando del ganado manso que tengo y dedicándome al campo.

-¿Sabe ya el destino?

-No todavía. No lo tengo seguro. Pero quiero ir a Nueva York.

-Un lugar donde haya estado y le gustaría volver.

-¿De vacaciones? En Brasil, por ejemplo. Me gustó.

-Toros y caballos aparte, ¿qué le gusta hacer?

-Me gusta el cine. También me gusta mucho el campo. No soy de fútbol. Pero para desconectar me gusta el cine o las series.

-Lo último que haya visto.

-He visto la serie del narcotraficante Pablo Escobar y me ha llamado mucho la atención dentro de lo malo, lo inteligente que era.

-Es de temática policiaca, entonces.

-Sí, me gustan las películas y series de acción. Ésta en concreto es muy larga, porque es de su vida. Pero no vea la que formó en Colombia.

-¿Cuál es la mejor serie que ha visto?

-¡Uf! No me acuerdo cómo se llama… Son dos hermanos que están en la cárcel… Soy muy malo para los nombres.

-Prision Break.

-Esa es. Uno está en la cárcel y el otro se tatúa el plano de la prisión para, cuando entre, sacarlo de allí. Me encantó.

-¿Qué palabra le define?

-No lo sé… Porque hablar de uno mismo me parece un poco raro.

-Pero algo le habrán dicho que es.

-Soy introvertido, eso sí. Me cuesta abrirme hasta que me demuestras que son gente de fiar. Luego soy entregado.

-¿Ha toreado a pie?

-Sí, en casa. Y me gusta. Pero sólo a puerta cerrada. No me veo toreando en público, pero en la intimidad si me gusta.

-¿Cuál es la capa del caballo que más le gusta?

-Castaño o alazán

-¿Y raza?

-Lusitano

-La adquisición más cara de su cuadra.

-Cuando compré a Capea.

-¿Y por el que más le hayan ofrecido?

-Por Apolo.

-¿En qué se inspira para bautizar a un caballo?

-Ahora que tengo tantos, muchos potros que voy criando yo mismo, pregunto a mi prima, a las personas que tengo alrededor, pero me guío por las reacciones. Los hay más descaraos, más agresivos, otros más asustadizos… Me fijo en la actitud del caballo.

-¿También es decisión suya los adornos que lleven?

-Sí, eso me gusta decidirlo a mí. Me guío por su morfología, por su capa. Juego con los colores y los adornos: lazos, madroños…

-Los caballos ¿también tienen sus  días?

-Sí. Y se nota mucho, sobre todo cuando son caballos que has visto todos los días en el campo, les has visto crecer. Saber el día que no están o no les encuentras bien o no están a gusto delante del toro. Son como las personas, tienen sus sensaciones y reaccionan ante ellas de una manera o de otra.

-¿Cuál es el que más guerra te da?

-Ojeda. Es muy guerrero. Tiene mucho carácter. Se mete con los demás y cada vez que le sacan de la cuadra arma un barullo. Quiere ser el protagonista y sale relinchando.

-¿Cómo lleva el tema superstición o manías?

-Cada vez, menos. Antes lo era mucho pero vi que era una tontería. Hay algunas cosas que todavía las sigo haciendo.

-¿Cómo cuáles?

-No voy a los sorteos, por ejemplo. Antes iba y cada vez que subía ver los toros luego por la tarde me salían los peores. Dejé de ir y empezaron a Salir buenos. Y me quedé con la tontería esa.  Y luego que cuando voy a comer me siento siempre en el mismo lado de la mesa.

-¿En cuál?

-Siempre me pongo a la izquierda, en un lateral. Y como manía, tampoco pongo el sombrero encima de la cama. Y no lo hago porque una vez mi madre lo puso diciendo que eso era una tontería y el porrazo que me llevé ese día…

-El último capricho.

-Creo que el último fue el coche, que me lo compré hace dos años. Pero no soy de pegarme caprichos. Lo cogí porque me hacía falta. Es el Mercedes GLS. Antes tenía un Mitsubishi todoterreno pero estaba ya escacharrado.

-¿Y el próximo?

-Me quiero hacer una casa aquí en la finca y hacer las mejoras pertinentes.

-¿Y si no hubiera funcionado como torero a caballo?

-Hubiera sido militar. Siempre me ha llamado mucho la atención. Eso o ingeniero agrónomo. Estaba apuntado justo cuando convencí a mis padres para ser rejoneador.

-Se quedó en la matrícula entonces.

-Sí, porque justo fue el año en el que me dejaron empezar en serio. Antes montaba en mi tiempo libre, en verano… a ratos. Pero necesitaba más tiempo para dedicarme profesionalmente. Me dejaron probar y, al final, mire, aquí estoy.

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