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"El toreo a caballo sigue en auge", lo dice Sergio Galán en El País

    Hace unos días, aparecía publicada la siguiente entrevista a Sergio Galán en la edición on line del diario nacional con mayor tirada, El País. La periodista, Mari Paz Domingo quedó con Sergio para hacer un repaso del momento en el que se encuentra el toreo a caballo, los costes, la evolución del mismo y la trayectoria del torero. Podéis verla completa, con vídeo pinchando aquí. A continuación os dejamos la entrevista publicada en El País.

Sergio Galán, nacido en Madrid hace 31 años, pertenece a la segunda generación de rejoneadores que protagoniza el boom de torero a caballo. Atrás quedaron los caballeros convertidos en leyenda como Vidrié, los Domecq, los Peralta, Buendía, o Bohórquez. Y en medio, Pablo Hermoso de Mendoza, el torero navarro -único y gran protagonista a partir de la década de los noventa-, que sería el ejemplo a seguir para jóvenes caballistas que no salían de sagas toreras. Sergio Galán era uno de estos niños, que emprendió sus sueños toreros a base de ejemplo, empeño y amor al caballo, fomentados por su abuelo Emilio. El rejoneador, de origen familiar conquense, cree que el arte del toreo a caballo es una solución para crear afición, una dimensión ya muy necesitada en la fiesta.

¿De dónde le viene su afición al mundo de los toros?
No tengo ningún antecedente taurino. Todo llega por mi abuelo, que era tratante de caballos, dedicado a la compra y venta de caballos y de fincas de explotación ganadera, además de muy aficionado. Él me metió en este lío desde que era muy pequeño. Aprendí a montar a caballo antes que a andar. Mis padres viven en Tarancón (Cuenca), que aunque es una zona poco taurina, sí hay mucha afición al caballo. No es Andalucía, por supuesto. De allí han salido algunos toreros y también algún rejoneador.

¿Qué paso después?
Paco Camino se interesó por una de las fincas que mi abuelo había comprado en Badajoz para adecentarla y después venderla. El maestro reparó en mi disposición con los caballos y me regaló un potrillo. Ahí empezó mi sueño. Mi comienzo en la preparación se produjo con caballos que tenían muchos problemas, casi todos resabiados, a los que había que preparar, corregir los defectos, domar y luego vender. Con el tiempo, y con más experiencia, vas seleccionando. Cuanto más se seleccione, más garantías tienes y más regularidad consigues.

Y ahora.
Tengo una finca en Salamanca, con 25 caballos en cuadra, más yeguas y potros. El cuidado de los animales lo realizan tres personas empleadas, aparte de todos los servicios imprescindibles como veterinarios, herradores…

¿En qué consisten los preparativos para trasladar los caballos hasta las plazas?
En primer lugar, se precisa de un camión adecuado para nueve caballos, que es el número de animales que se necesita para un festejo de rejoneo. Normalmente, no se utilizan todos, pero cuentas con ellos según las circunstancias del festejo y otras condiciones como que los caballos sean veteranos o no, si necesitan descanso, o estuvieran en un momento bueno. Viajan en estos camiones con la tecnología más sofisticada: comederos, bebederos, ventilación, temperatura y vigilancia con cámara de vídeo desde la cabina del conductor. Además, hay que contar con las personas que están a su cuidado y de los aparejos, monturas, mantas, protectores…

¿Cuánto cuesta desplazar todo este séquito?
Es difícil de calcular, pero mínimo alrededor de tres mil euros. Depende de la distancia, porque si se trata de un viaje largo hay que parar a dormir. Entonces, se suele recurrir a las amistades que tienen cuadras disponibles para que los caballos puedan descansar.

¿Qué hace cuando llega a las plazas donde se va a celebrar la corrida?
También depende de las características de los cosos. Hay algunos, de más categoría, que tienen patio de caballos. Si no disponen de este espacio, se ponen fuera, atados al camión, donde se limpian y preparan igualmente.

¿Son más caros los honorarios de los rejoneadores después de todo lo que me acaba de explicar?
Cada rejoneador tiene su caché. También depende de las exigencias de cada cual. Hay algunos que optan más por la cantidad que la calidad, o al revés. Es decir, que se valora si se quiere torear más a cambio de reducir sus honorarios porque les interese en ese momento acumular más festejos. O bien, seleccionar las actuaciones para cuidar más de los rendimientos de los animales.

Según su experiencia por esos ruedos, ¿los empresarios deberían adecuar mejor los recintos para los espectáculos de rejoneo?
No es una cuestión de los empresarios, sino más bien de prestar más atención y pensar para qué se van utilizar las plazas de toros cuando se construyen. Los rejoneadores necesitamos realizar una hora aproximadamente de calentamiento con los animales, aunque el espacio no tiene que ser muy amplio. No tiene nada que ver el suelo resbaladizo de la plaza de Vistalegre -imposible para el calentamiento previo- con el suelo de arena de Las Ventas.

¿Los caballos tienen un seguro?
No, necesariamente. No todos los rejoneadores hacen seguros de todos animales. Quizá, porque no les merece la pena. Como todo, depende de lo que valga el caballo y de lo que el dueño pretenda.

Y usted, ¿con cuántos animales cuenta para su oficio?
Llevo nueve habitualmente a las actuaciones, pero dispongo para cada temporada de 18. Mi método consiste en alternar cinco titulares, o estrellas, con veteranos que se encuentran en la reserva, o animales nuevos que hay que probar. Según avanza la lidia, se sacan los caballos entrenados para los diferentes tercios.

¿Cómo se prepara a un caballo para el rejoneo?
Se hace una doma. Luego se comienza por el entrenamiento con el carretón, por enseñarle el camino, las fórmulas empleadas para esquivar a los animales. Más tarde, se hace un intento con becerras pequeñas. Después, progresivamente con algo más grande para sacarlo ya a torear por los pueblos. En la finca tenemos una plaza de toros donde ya se hace todo este proceso de adecuación.

¿Se entiende más de rejoneo?
Los medios de comunicación han hecho mucha labor en este sentido, y muy buena. Han acercado el rejoneo al público y han cambiado su percepción del mismo, porque antes los aficionados al toreo a pie menospreciaban este espectáculo. Ahora, también se ha perfeccionado mucho, precisamente porque se torea de verdad a caballo.

¿A qué se debe esta explosión de rejoneadores y auge del rejoneo en la última década?
Porque gusta. El rejoneo lleva unos años que están salvando muchas ferias, en las cuales la corrida que llena la plaza es la de rejones. El auge se debe en gran parte a que la calidad de los caballos es cada vez es mayor. Ahora, existe mucha rivalidad entre los caballistas,  hay una competencia brutal que es percibida por el aficionado. Curiosamente, esta circunstancia provoca más afición y que la gente se interese más por este espectáculo.

¿Hay crisis económica en la fiesta?
En el espectáculo de rejones mucho menos. Es verdad que la crisis está afectando a todos, que hay menos festejos, en las ferias grandes y en las menores, pero aún se sigue contando con la corrida de rejoneo.

¿Percibe que haya menos interés por ver los espectáculos taurinos?
La gente va menos a las plazas, es cierto. No todo el mundo se lo puede permitir. Además, muchos ayuntamientos prefieren organizar becer
radas a una corrida de rejones porque los permisos le cuestan la mitad. Al final, la crisis afecta a todo el mundo. Pero no pienso que el espectáculo de rejones está en crisis, sino todo lo contrario. Están los mejores caballos, con el mejor nivel de la historia.

Con otro animal en el espectáculo, aparte del toro, ¿también tienen presiones de las corrientes animalistas?
El que es antitaurino, lo es en cualquier espectáculo.

¿Qué está pasando en Francia?
Es un país de referencia en todos los sentidos. Por afición, por seriedad, por gestión económica, por muchas cosas. Esto provoca que a los profesionales se les exija más y que se contagien para rendir mucho más. Es cierto, que quién lo consigue, repite. En las ferias grandes francesas siempre hay uno o dos festejos de rejones.

¿Qué puede hacer el mundo del rejoneo en la actual crisis de la fiesta de los toros?
Que el mundo conozca el toreo a caballo para poder darle más categoría. Para ello, convendría más unión entre los profesionales del toreo a caballo, aunque no sea fácil unir a tantas personas.

¿Está de acuerdo con recuperar el toreo en puntas?
No. Sería retroceder porque para torear como se está haciendo ahora, exponiendo tanto, no se podría hacer nada que más que con un ligero roce se provocaría una tragedia. Tenga en cuenta, que este ligero roce es una cornada muy seria. En el toreo a pie si se engancha la muleta no pasa nada. Hoy en día se arreglan muy poco los toros y se exige mucho a los caballos, se pisan muy de cerca los terrenos precisamente por esta gran competencia que existe en el toreo.

Casi todos los toros que se lidian en los rejones no están dentro del encaste predominante Domecq.
Es cierto, aunque hay de todo. Muchas corridas para rejoneo son del encaste Murube, debido a que en este tipo predomina el galope y el ritmo, igual que Domecq ofrece más regularidad al toreo a pie debido a su selección. Yo prefiero las características de Murube por su manera de embestir al tratarse de un toro más arrítmico, aunque existe gran variedad. De hecho, también se lidian Atanasio, de Villamarta, de Guardiola… ganaderías todas con las que puedes triunfar.

¿De qué depende los nombres que les ponen a los caballos?, porque parece que hay mucho fetichismo a la hora de elegirlos.
Bueno, dependerá del gusto de cada uno, aunque a veces lleven nombres a modo de homenaje a los grandes toreros (Ojeda, Vidrié…) O simplemente, es que les sirve como identificación pues los caballos lusitanos comienzan por una letra para identificar su año de nacimiento.

¿Un buen caballo es un capricho?
Puedes enamorarte de un caballo, pero será un capricho si lo que quieres es ir a pasear con él. En el caso del rejoneo, si no tienen una cuadra con animales de mucho nivel no haces nada, incluso aunque estuvieras en el mejor momento de preparación.

¿Le gusta el toreo a pie?
Claro, soy aficionado. Joselito, José Tomás, Morante de la Puebla, José Mari Manzanares…

¿Cuándo no torea qué le gusta hacer?
Tengo muy poco tiempo libre porque el entrenamiento requiere montar muchas horas. En realidad, soy un poco solitario. No leo, ya no tengo costumbre.

¿Qué le hubiera gustado ser de no haber sido torero?
Ingeniero agrónomo. Terminé los estudios con el COU y he sido un estudiante muy forzado porque me conformaba con aprobar y que en casa me dejaran montar a caballo. Era la condición.

¿Cómo ve la fiesta en esta encrucijada donde se cuestiona su continuidad?
Es una realidad preocupante, y más si no se renueva la afición. Las crisis políticas y económicas pasarán, pero la fiesta no será posible si no existe una posibilidad para continuarla. Por eso, hay que esforzarse por mejorar y darle categoría a todo. Es decir, no hacer las cosas de cualquier manera. Si no se consigue que la gente joven vaya a los toros, luego costará mucho meterla en este espectáculo porque ya no tendrá costumbre.

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