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– ‘EL ENVITE DE UN GANADOR’ portada y reportaje de la revista APLAUSOS

El semanario de información taurina ‘Aplausos’ dedica, esta semana, su portada y un amplio reportaje a la gran temporada que ha finalizado SERGIO GALÁN. ‘El envite de un ganador’, así se tiula el reportaje que elabora José Luis Ramírez y que se reproduce a continuación.

Galán ha cerrado una gran temporada que pintaba bastos en un principio. La ausencia de Madrid y Valencia no era un buen comienzo, pero se vino arriba. Protestó en los ruedos, como él dice. Los bastos se convirtieron en espadas y acabron entrándole las copas y los oros de la baraja. Envidó y ganó. Ahí quedan Zaragoza, Salamanca, Valencia, Pamplona… Y asegura que ya baraja la partida de la próxima temporada. Sin comodín.

Es media mañana en San Joaquín de Huelmos, la finca de Sergio Galán en pleno Campo Charro. La bendición del agua ha empapado la tierra y huele a promesa de vida. Dicen que es tiempo de descanso para los toreros, pero cuando se lo dicen a Galán salta: "El invierno es cuando más trabajamos los toreros a caballo, y es el trabajo más desagradecido porque es el que nadi ve. Lo que luce es la temporada, y entonces es cuando se ve reflejado el trabajo del invierno".

Sergio se ha levantado temprano esta mañana, ha echado de comer a los caballos, ha revisado los animales y ha comenzado a montar. Se para a comer y a las cuatro de la tarde otra vez sobre la silla. "Hay que montar de diez a doce caballos diarios. Otro trabajo de invierno es avanzar caballos jóvenes o ir terminando otros con la idea de ir sacando animales nuevos para las próximas temporadas". También es tiempo de ver nuevos potros e ilusionarse con nuevas promesas. Galán no para, y hace poco que le ha echado el ojo a un potro en el que ha visto un futuro caballo torero.

El invierno también es el momento de barruntar la temporada que viene y masticar y digerir la que quedó atrás. Aquí en el campo, con tranquilidad y tiempo, Sergio valora el 2006: "Ha sido muy bueno, y eso que al principio me lo pusieron difícil: no estuve en Valencia en Fallas, me dejaron fuera de San Isidro, después de abrir la puerta grande de Las Ventas tres veces, y tampoco fui a la corrida de Sevilla porque quitaron un festejo de rejones. No me lo pusieron fácil, se ponían las cosas feas, pero ahí están los resultados". No los nombra, pero ahí quedan las tardes de Zaragoza, Salamanca, Albacete, Santander, Valencia en julio, Pamplona… entre muchas otras.

Eso de no ir a Madrid fue un golpe fuerte, aunque ahora el torero, a caballo y paseando entre las encinas, lo ve de otra forma, será cosa de la distancia que da el invierno: "Fue una injusticia, pero ahora creo que me vino hasta bien. Daño hace, condiciona porque no te ven ahí y te niegan la oportunidad de volver a triunfar en esa plaza. Cuando sucede algo así, te puedes venir abajo o crecerte, y yo me vine arriba. Me motivó y cada tarde que me vestía lo hacía con la idea de que donde debía demostrar mi protesta era delante del toro. Además, he tenido la suerte de disfrutar cada día. Ha sido una tmporada en la que se han cuidado las plazas donde iba y el tipo de toro con el que me enfrentaba, a todo eso ponle que es mi temporada de mayor regularidad y en la que más toros he cuajado. Ha estado muy bien".

Sergio Galán, a pesar de su juventud, lleva ya cuatro años en la pelea de las grandes ferias. Unas temporadas en las que cada vez son más os jóvenes que intentan hacerse un hueco e incrementan la competencia. Al año que viene, otra batalla más: "Siempre ha habido competencia, pero cada vez el rejoneo va a más, hay más nivel y con más competencia. Por eso el toreo a caballo está en el buen momento que está y vemos que la gente viene a vernos, porque hay competencia y el público lo pasa bien. eso es bueno, y que siga".

Cuando se cuestiona si ese interés del público por el toreo a caballo se ha traducido en un reconocimiento de las empresas, Gaán explica: "Todavía no se reconoce el rejoneo como se debiera, aunque en poco tiempo se le ha dado mucha categoría, pero ya es el momento de que algunos dejen de pensar en que lo nuestro es el ‘numerito del caballito’. El público viene  vernos, cada vez viene más y se divierte más".

Tantas horas sobre los caballos dan para cabilar, soñar, planear una nueva temporada: "¿sabes?, hay una plaza a la que tengo especialmente ganas, es Sevilla. Cuando ha ido no he tenido suerte con los toros, y el día que me pueda expresar allí lo van a entender, estoy seguro de que voy a gustar. Ese es un buen reto para el próximo año".

Cada vez se torea mejor a caballo y cada vez son más altas las metas que se plantean los toreros que como Sergio saben a dónde quieren llegar. Pero cuáles son las rmas de Galán para llegar a donde quiere. Cuando se le hace la pregunta piensa mirando al campo y responde: "Me gusta el toreo clásico y tengo personalidad. No me tiro por l camino del aplauso facilón, tengo las cosas claras, me gusta que el aplauso salga porque haga las cosas cerc del toro, ceñido, toreando y sintiéndome con pureza. Eso es para mi torear, si no hiciera eso me dedicaría a otra cosa. Así soy".

Ya es el momento de descansar en San Joaquín de Huelmos. La tierra está asimilando el agua que hará nacer los pastos. Vendrá una nueva primavera que promete ser muy verde y augura tallos tiernos para los potros y el ganado. Vendrá una nueva temporada en la que ya piensa Galán, sin más lluvia que la afición y el empeño, ya brota un proyecto de puertas grandes en la cabeza del torero de Tarancón. Como él dice, se ve toreando ceñido, despacio, con naturalidad, espontáneo… Es el momento de despedirnos y me cuenta: "En una plaza me dijeron que era capaz de crear magia toreando, de emocionar, de producir una sensación. Por que te digan eso, ya vale la pena torear, ¿No?".

Pues sí.

UN CABALLO "NACIDO PARA TOREAR"
El caballo tordo de las imágenes es ‘Vidrié’. Galán vela armas en el campo y sus armas son su cuadra. Es una cuadra muy completa y equilibrada, con verdaderas figuras que ya conocen por su nombre los aficionados. Pues quédense con este caballo, lo verán el próximo año. Galán está enamorado de él, o por lo menos eso es o que transmiten sus palabras: "Estoy muy ilusionado con un nuevo caballo al que he puesto de nombre ‘Vidrié’. Fíjate si creo en él para ponerle ese nombre al que tengo tanto respeto. Es un caballo que ha tenido personalidad desde potro. Aunque sólo tien ahora cinco años tiene unas condiciones impresionantes. Le eché una vaca prácticamente sin estar domado y se notaba que ha nacido para torear. El año que viene, que lo sacaré en el tercio de banderillas, va a dar muchísima frescura a mi cuadra. Dará que hablar ‘Vidrié’".    

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