El año de… Sergio Galán

La Puerta Grande madrileña marcó un antes y un después en una temporada al alza de Sergio Galán que tendrá su continuidad en un 2018 en el que ya está anunciado en Sevilla.

El Año 2017 de… Sergio Galán from Cultoro TV on Vimeo.

Dicen que las grandes gestas han de quedar perpetuadas para la posteridad. Que es justo que lo que nuestras pupilas sienten al presenciar momentos sublimes quede reflejado. Y, dicen también, que una de las formas más exquisitas para plasmarlo es a través de la pintura. La cultura y la historia vienen a avalar estas palabras que quieren defender lo vivido en el ruedo de la capital andaluza durante la pasada Feria de Abril de 2017.

Varias escenas pictóricas se esbozaron en la primera tarde de Sergio Galán en Sevilla. Una siempre a colación de la anterior y todas ellas bajo el eterno ojo crítico del aficionado madrileño que estaba supervisando si alguna de ellas se alzaba como la gran Obra Maestra. El mundo artístico goza de un abanico infinito de libertades y, es ahí donde hunde sus raíces el famoso “para gustos los colores” que muchos rejoneadores llevan a su terreno a la hora de atalajarse haciendo gala de las tradiciones del país que lo vio nacer.

Ya tenía ganas Sergio Galán de tener en sus manos los cachivaches y lanzarse a pintar. La combinación de colores y la calidad de los pinceles salió tan excelente que el conquense recibió por ello un trofeo titulando a la lámina: “Buen hacer de Trópico y sitio marcado el de Titán”.

Galán se metió en la boca de chiqueros con ‘Amuleto’ para recibir al primero de la tarde. Salida con muchos pies pero algo distraída del abreplaza. Sergio se vio sorprendido en un arreón y apunto estuvo del susto. Un rejón en buen sitio a un animal fijo en los jacos. Muy bien Galán con ‘Ojeda’ y ‘Titán’ en un tercio de banderillas clásico. El conquense puso en liza un rejoneo sin ventajas, de frente y muy reunido a la hora de clavar. Sergio muy vistoso ofreció ambos pitones metiendo a su colaborador oponente debajo del estribo. Para el carrusel de cortas sacó a ‘Óleo’ y enjaretó un importante pasaje. El jinete tenía la oreja en la mano pero un inoportuno rejón descordó a su astado le hizo perder el presumible trofeo. Sergio sacó a ‘Artista’ de salida un caballo que se dejó llegar mucho al cuarto. Un solo rejón y cambio. Galán tropezó varias veces a ‘Embroque’ con el antagonista que le tocó en suerte. El segundo del lote tuvo fijeza pero le faltó transmisión y taponaba con los jacos. Montó a ‘Bambino’ en banderillas pero estuvo más voluntarioso que acertado. Con ‘Apolo’ el par a dos manos resultó de mayor exposición. Tuvo vibración Galán en una faena a más. Finalizó con ‘Óleo’ para rematar cortas con adornos al violín y recetar un buen rejonazo en su sitio. Oreja.

Se pintó, se plasmó pasión y raza pero solo una supo contar bien la gesta. Solo una se alzó como la gran Obra Maestra que se pintó bajo el Óleo perlita de Galán.

 

La corrida de Benítez Cubero le tocó lidiar en una primera tarde en San Isidro en la que Sergio Galán dio la cara con creces pero no pudo pasear premio por el escaso juego de su lote. Un festejo marcado precisamente por la irregularidad ganadera en la que Sergio debería esperar a su siguiente compromiso en la primera feria del mundo para esperar el triunfo.

De aquel niño que montaba a caballo antes de caminar y jugaba a ser alguacilillo en los pueblos de La Mancha al que hoy atravesaba la Puerta Grande de Madrid por octava vez en su carrera han pasado por la vida de Sergio Galán sinsabores y dulzuras, pero jamás, ni en los momentos de triunfo, ni en los de decepciones ha suprimido de su lista de valores un vocablo fundamental: trabajo. La constancia de querer ser, la tenacidad de alcanzar las metas y la capacidad de soñarlas aún más grandes han hecho del taranconero un figurón del toreo que jamás se ha fallado a sí mismo. Ni en la plaza ni en los despachos. Por eso no tiene problemas en mirarse al espejo cada noche, y eso es más de lo que pueden decir muchos.

Desde aquel primer cartel en Los Hinojosos -por el que siempre está agradecido al entonces alcalde y jamás ha olvidado- a la rotunda actuación que firmó hoy con el mejor Bohórquez del encierro han pasado veinte años. Mientras iba lloviendo por ellos, Galán elegía el caballero que quería ser, el toreo que quería realizar, los objetivos que quería cumplir y el hombre en que se quería convertir. Y curró para lograr todos y cada uno de los hitos del camino. No lo debe haber hecho muy mal ese chaval risueño y educado que guarda el carácter para quien lo tiene que sacar, porque del tipo que soñó ser al que finalmente es la variación es muy poca. Elegante, comedido, generoso en la actitud pero parco en alharacas, fino en la comunicación con los caballos para torear. Y torear sin buscar la complicidad del tendido más lisonjero. Porque recibir el premio a lo que no considera complicado sería exigirse muy poco y haber invertido muy mal media vida de trabajo.

El niño que ayer sostenía orejas y rabos para entregar a quienes admiraba se ha convertido hoy en el admirado por todos. Y lo ha logrado a base de ofrecer la grupa templada de Amuleto al cadencioso segundo que le salió a Fermín para salvarle los muebles. En la puerta de chiqueros lo esperó para que se fuese por otro lado, pero el toreo tiene paciencia cuando se tiene tan claro, y los medios fueron testigos de dos recortes que fueron trincherazos antes del clavar el rejón. Y cayó arriba. Ya sabía Sergio lo que tenía entre las manos. Porque haber currado tanto es lo que tiene; que sabes cuándo se te acurruca la gloria en la mitad de una mano.

Por eso cuando se montó sobre Ojeda ya sabía Sergio que lo iba a cuajar. El tordo lusitano de baja alzada y corazón caliente le ofreció sin un mohín el pecho entero a los dos pitones, le rodó el pitón para colocarlo y se lo dejó luego debajo de la barriga para templar la exposición. Madrid en pie. Y aún no había clavado. Pero cuando lo hizo, con la banderilla enhiesta en la plenitud del lomo, Ojeda ya se había adueñado de la embestida con ritmo, del acompasado trotar con ese pasar delante de la cara con delicado valor, sin crispar ni escorzar el gesto. Era elegante el toreo de Galán, era templado y era generoso en la entrega, como lo fue Titán para hacerle el toreo en corto y ralentizarle las piruetas en la misma cara para que nada desentonase del concepto traído a escena. Fue Óleo el que le dejó ese momento volcado sobre el animal para que lo reventase de un rejonazo el que ya tenía el premio mayor. Y fue rotundo. Tal vez el más rotundo de sus ocho veces en Madrid.

Pero aún quedaba un toro, y esta vez se comió el malo. Manso, defensivo y sin voluntad de trotar, se encontró el Bohórquez con el trabajo de aquel niño que sabía que para torear templado hace falta lidiar correas. Apostó, además, por los reservas de lujo de su portentosa cuadra, y la calidad los convirtió en ganadores. Lo hizo con Embroque quebrando pasadas; lo hizo con el gigantesco Apolo que igual quiebra que expone que levanta Las Ventas en un tierra a tierra de puro corazón y en dos pares a dos manos. También con este había que triunfar y el curro del niño tenaz le puso otra oreja en la mano.

Notará -o debería- el triunfo rotundo el niño que decidió alcanzar la gloria y le puso a la empresa todo el tesón. Sólo y sin maestro que guiase sus pasos, domando a puro huevo y toreando por sentido común para alcanzar hoy de nuevo una gloria que puso el cénit de su carrera veinte años después de todo. Y con amplio margen para mejorar, porque el curro de aquel niño morirá cuando muera él.

DE BURGOS A SALAMANCA

Burgos sería la siguiente parada de un Sergio Galán relanzado en Madrid, y también daría la cara en el Coliseum, inmerso en plena Feria de San Pedro. No tuvo suerte con su lote de Pallarés, siendo silenciado con éste, pero logró gustar al tendido para dejar buenos momentos.

Un apéndice pasearía en su siguiente tarde en la Feria Real de Algeciras, festejo del 25 de junio en el que pechó con un encierro de José Benítez Cubero del que se llevó un apéndice al esportón. Y de tierras gaditanas, a ciudadrealeñas, porque en el municipio manchego de Porzuna haría el paseíllo el 30 de julio tras más de un mes en pleno verano sin vestirse de torero. Fue para torear una corrida de Eugenio Frías de la que paseó cuatro orejas y un rabo.

La localidad conquense de San Lorenzo de la Parrilla sería la siguiente parada de Sergio Galán, festejo en el que hizo el paseíllo con un encierro de Capea del que cortó hasta tres orejas. Huesca también vería la temporada del rejoneador de Tarancón, toreando una corrida de Passanha con la que fue ovacionado.

Y de la Feria de San Lorenzo, a la Real de Antequera, en Málaga. El 19 de agosto toreó aquel día una corrida de Luis Albarrán en el bellísimo escenario andaluz en el enclave de una Feria al alza para cortar una oreja. Málaga y su Feria verían el toreo, una jornada más tarde, de Sergio Galán con un encierro de Luis Terrón como materia prima ganadera. Aquel 20 de agosto cortaría una oreja Galán.

Su siguiente parada acaecería en el municipio segoviano de Cuéllar, tarde en la que se llevó al esportón dos orejas del segundo ejemplar de su lote, toro con el hierro de Arcadio Albarrán. Y de tierras segovianas, de nuevo a conquenses, porque la localidad de Villamayor de Santiago vería el toreo de Galán con una corrida de El Sierro con la que salió a hombros.

Utiel sería el siguiente contrato del caballero, en un festejo en el que paseó tres orejas de la corrida de Fermín Bohórquez a la que se enfrentó. Tiene buena sintonía Sergio con este bello municipio valenciano, conectando de nuevo una temporada más con sus tendidos.

Y de ahí, a una de las Ferias del año por el contexto en el que se encontraba: la de Albacete. La Chata celebraba cien años de vida con una Feria para el recuerdo y para ello contó con Sergio Galán, que se había ganado con creces su puesto en el serial manchego. En esta ocasión, le hizo frente a una corrida de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez de la que paseó un apéndice.

Ya va convirtiéndose en clásico el cierre importante de campaña de Sergio en Salamanca. Y se va convirtiendo porque allí, la tierra donde pasa el invierno, sabe y respeta lo que en el ruedo ejecuta. Y por San Mateo, la fecha en la que todos quieren estar a caballo en La Glorieta, sólo los privilegiados consiguen repetir.

Daba el cerrojazo a su temporada el emblemático coso charro con Pablo Hermoso de Mendoza, Sergio Galán y Lea Vicens a caballo lidiando un encierro de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez. Y le hizo el toreo Sergio al que hizo segundo, todo con el que Amuleto puso el preludio más bello entre arrimones, Titán le cogió el aire al buen son del animal y la elegancia suprema de Sergio puso la guinda para terminar de convencer a la afición. Bella estampa la de la tarde cayendo y el conquense arreglando su invierno a base de exposición pulcra. La que se quedó consigo el que fue a la plaza. Dos orejas.

El municipio manchego de Herencia sería la siguiente parada de Sergio Galán, otra de las citas con parada obligatoria en el final de su campaña. Una corrida mixta nocturna acogió el coso herenciano, en la que Sergio Galán se fue en volandas con la corrida de Capea paseando cuatro orejas.

Horas más tarde, le esperaría una cita de crucial importancia en este cierre de temporada: la de la Feria de Otoño de Madrid, ya que la empresa había decidido este año incluir una corrida a caballo dentro del último abono venteño del 2017. No le ayudó demasiado su lote de Capea al rejoneador de Tarancón en el mano a mano que disputó con Leonardo Hernández, pero al único toro que se dejó le paseó un apéndice Sergio.

Cerró temporada en otra plaza con sabor: la cordobesa de Pozblanco. El 24 de septiembre fue la última fecha en la temporada 2017 del rejoneador, cortando una oreja de una corrida de Passanha.

 

Escrito: Cultoro