Matinal en Dax. Esa localidad que huele tanto a raíces españoles, de no ser por el acento francés. Amuleto recibía al segundo de Los Espartales. Un toro del que poco habría que decir, pues era devuelto a corrales después de acusar muy poca fuerza y perder las manos vez si, vez también. Pero el que asomaba por chiqueros, aún sin perder las manos, no actuaba muy diferente. Un toro que se desentendía hasta de su propia embestida y que continuamente se metía en el recorrido de los caballos. A pesar de los largos intentos de definir una embestida encima de Ojeda, fue imposible el toreo por dentro. Titán y Ojeda protagonizaban así un gran tercio de banderillas que cerraba Oleo con tres banderillas cortas y una rosa. Finalmente, se malograba con el rejón una faena de mucho esfuerzo que acababa con descabello.
Artista tuvo que poner dos rejones de castigo sobre el quinto de Los Espartales, que más entretenido estaba con el tendido que con los caballos. Un toro que se desentendía pronto del toreo y no lograba enhebrarse al hilo de la grupa. Así, Embroque y Capricho se lucieron en un tercio de banderillas en el cual no se pudo demostrar mayor variedad de recursos ante la dificultad del oponente: pagado a tablas, desde los medios, dentro de los terrenos del toro, a querencia, a contraquerencia… Oleo cerraba así una faena que el tendido francés traducía en ovación tras un rejón que dejaba al quinto sin puntilla.
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