Velada de toreo a caballo en El Puerto de Santa María. Y era Amuleto el encargado de abrir plaza. Templaba al primero de la noche, de Fermín Bohorquez. Doblándose con círculos cada vez más pequeños. Pero finalmente iba a ser Capote quien clavara el rejón de castigo. Amuleto era operado en la misma plaza tras recibir una cornada de este primero. Desconcierto en la plaza… pero Capote calmaba a todos llevándose al toro cosido al estribo por todo el ruedo
Entonces cogía el testigo Embroque, que protagonizaba un espectacular par de banderillas. Y Titán, que ejecutaba unas piruetas casi en la testuz del toro. Óleo ponía el remate esperado con unas banderillas cortas y un rejonazo en todo lo alto. El toro se iba sin orejas. La primera, es del soberano. Y la segunda… se había firmado en el ruedo.
Desafortunadamente, Galán debía hacerse con la lidia del tercer toro de la noche. Andrés Romero era trasladado a la enfermería tras una fea caída. Capricho y Óleo terminaban la faena. Cuesta meterse en una faena tras el percance de un compañero. El tendido pidió la oreja. El presidente no lo vio. Y Sergio Galán recibía una calurosa ovación del tendido portuense.
Parado salía el cuarto de Fermín Bohórquez, protestado por el tendido. No quería pelear. Ni tenía atisbo de quererla. Lo recibía Alcotán. Ojeda, hecho un arco en las cercanías del toro, arrancaba las embestidas del animal. Bambino continuaba el tercio de banderillas. Citando al balanceo y clavando al quiebro. Apolo daba paso a las banderillas cortas de Óleo clavando un increíble par a dos manos. El uso del descabello no impedía al tendido sacar los pañuelos blancos. Aunque finalmente la actuación quedó en una Ovación. El presidente negaba la Puerta Grande a Galán. ¿El argumento? La noche, con el percance de Romero, se había quedado en un mano a mano y le hacían falta tres orejas. Galán cortaba dos. Pero no toreó tres toros. Simplemente hizo faena a dos y despachó el que le tocó matar de Andrés. 
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📸Reyma Taurino