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junio 2018

No se sabe exactamente si el calor de ayer en Plasencia se vino con nosotros, pero el día en la madrileña localidad de Torrejón de Ardoz se presentaba un tanto parecida. Y el final. Una oreja que la fortuna, la mala fortuna mejor dicho, dejaba solitaria en una tarde de mucho mérito.  Sergio Galán, un día más, abría cartel. Y plaza. A lomos de Amuleto empuñaba el primer rejón de castigo de la tarde que colocaría a un toro de Benítez Cubero. Un animal negro de capa que ya anunciaría la poca fuerza que tendría el encierro. Trópico colocaría los dos primeros palos.

Ledesma. Uno de esos pueblos a los que la Fiesta debe dar las gracias. Menos de 2.000 habitantes y su acogedora "placita" te abraza y te envuelve. Un pueblecito que apuesta, y acierta. Así como acertó Sergio Galán, que por segundo día consecutivo salía de una plaza de toros sin pisar el albero con sus propia botas. Artista recibía al primer toro de la tarde, de la ganadería de El Capea, al que templaba con un rejón de castigo. Banderillas

Granada. Cómo huele esta ciudad. Con su Alhambra y Sierra Nevada a lo lejos. El coso granadino se llenaba hoy de caballos. Caballos toreros. Tan toreros como Amuleto, que abría plaza poniendo dos rejones de castigo al primero de Benítez Cubero, de nombre “Regalado”. Un negro listón que de salida nos puso del color verde esperanza pero que pronto dejo ver su deslucida y parada condición. Pero ahí estaba él, ellos. Capricho y Sergio Galán para prácticamente, arrancar al toro los pasos que le permitieron poner una y dos banderillas en los mismos terrenos del toro, invadiéndole, obligándole

Oreja y tormenta Y llegó el día. Madrid. San Isidro. Las Ventas… Con la plaza casi llena, la lluvia intentó ser la protagonista. Pero no pudo. La afición lo es más. Nervios a flor de piel, mariposas en el estómago. Mariposas que suenan a toros… “Mariposo” fue el encargado de abrir el lote de Galán. Un astado de Carmen Lorenzo, negro de capa, que recibía Amuleto a portagayola para con temple y torería parar al animal en los medios del enorme ruedo de Las Ventas. Cogió entonces el testigo Ojeda, que colocando al toro a dos pistas puso una primera banderilla mientras los